Por P.D.
Debo admitir prejuicios al tomar entre mis manos la novela de Zambra. Nobleza obliga: me equivoqué. Quizás porque como casi todo en la vida, tiene su momento oportuno (su “kairós”, dirían los griegos), y ayer fue el de mi encuentro con Bonsai. Simple y profundo juego de cajas chinas, donde el protagonista, alter ego de Alejandro, también decide escribir una novela. Tal vez solo para simular el fracaso de no ser contratado por el escritor ante la chica, tal vez porque tenía una historia (o muchas) que contar. Sus primeras experiencias como estudiante y amante a la vez, unidas a la mentira sostenida sobre su conocimiento de Proust -cuya esencia está tan presente en las páginas del escritor de Bonsai.
Como dice el narrador, casi no importan los nombres, porque en realidad toda historia está conformada por un “él”, “ella”, “tiempo”, “muerte”, “amor”, “sexo”, y no mucho más que eso. Y esta novelita de no mucho más de 100 páginas tiene cada uno de estos ingredientes. Prácticamente nos deja a los lectores con ganas de que la historia siga. Pero como se aclara casi al comienzo, ella empezó a estar muerta a partir de los 30, y él…él está ahí para hacernos sentir lo que una vez sintió cuando estaba vivo de verdad, y no sólo apoyándose en sus recuerdos. Casi como Proust cuando nos hace percibir esa necesidad en la infancia del beso de una madre antes de irse a acostar. Como “él” cita, a veces basta con tener algo en el pensamiento para hacerlo plenamente suyo. De ahí que las ideas nos hagan libres, y los sueños revivan o inventen lo que ya no es o nunca será en la realidad.


Me dieron muchas ganas de leer , la novela a partir de esta sìntesis.
Es cierto que el libro tiene como título Bonsai. Pero de allí a poner una foto tan pequeña…y cuando hacés click encima no se agranda, ¡caramba!
esta es más grande
Me asusté al leer el link. Pero después, más tranquilo, comprobé que, en efecto, esa es más grande.
Es cierto, Bonsái cautiva. Se lee de una sentada y te quedas con ganas de más. A los ansiosos como yo, les recomiendo comprar “La vida privada de los árboles” y disponerse a disfrutar de un continuado de Zambra. Saludos!