Por P.D.
Debo reconocer que esta editorial es otra de nuestras mimadas, y creo que muy merecidamente. Fundada hace poco menos de 10 años (en 1999, por Jaume Vallcorba), está abocada a la publicación de autores de la mejor tradición literaria europea. Editó obras clave como Memorias de ultratumba de Chateaubriand, Conversaciones con Goethe de Eckermann, y los Ensayos de Montaigne.

Como suele suceder con este tipo de libros, cuentan con un cuidado exhaustivo en sus traducciones y una gran precisión en la edición de los textos. No sólo son bellos como objeto sino que la calidad con la que están confeccionados, tanto sus hojas como el cosido de las mismas, los diferencian de otras ediciones que no resisten ni una lectura, salvo asomándose a través de las páginas para que no se desprendan del libro. En este caso, se pueden leer tranquilamente, ya que tanto el contenido como la forma, invitan a hacerlo. Cuenta con cuatro colecciones, entre las que encontramos ficciones y ensayos: El Acantilado, Narrativa del Acantilado, Cuadernos del Acantilado, y Acantilado bolsillo.
Hace unos días nos llegaron a la librería unas cuantas perlitas acantiladas dignas de destacar: La hora del diablo de Fernando Pessoa, La historia del buen viejo y la bella muchacha de Italo Svevo, los Diarios (1874-1974) de Leon Tolstoi, Noche fantástica de Stefan Sweig, Juego de azar de Slawomir Mrozek, y Diario de la galera del Nobel Imre Kertész.
Por todo esto, uno de los mayores méritos del Acantilado es permitirnos conocer autores europeos increíbles. Cuestión que nos lleva a confiar en su catálogo, y elegir al azar cualquiera de sus libros sin salir decepcionados, y en muchos casos, con un nuevo autor de culto en el bolsillo.

Se me hace agua la boca frente a los libros de Acantilado.