Silvina Friera cubrió para Página 12 el segundo encuentro de los Martes de Eterna Cadencia que contó con la presencia de Abelardo Castillo:

El notable escritor habló de las nuevas generaciones literarias, reivindicó a los clásicos y despejó ciertos prejuicios sobre Cortázar. “Su virtud es ser leído por adolescentes. Un autor que no puede ser leído en la adolescencia es un mal escritor”, señala.
El bar de la librería estaba lleno. Las charlas en Eterna Cadencia convocan a un público lector que se arrima de acuerdo con lo que ofrece ese multifacético teatro de “operaciones literarias” que renueva su cartelera estética semana tras semana. El caótico tránsito de la ciudad demoró unos minutos la llegada de Abelardo Castillo. A pesar del retraso, el balance del diálogo con Patricio Zunini podría sintetizarse con la famosa frase que pronunció Julio César, en el Senado romano: “Llegué, vi, vencí”. Tan enfáticas, entusiastas y certeras fueron sus respuestas, que logró que casi nadie se quedara con una duda o un interrogante en la punta de la lengua, algo que difícilmente se consigue en este tipo de encuentros. ¿Cómo presentar al autor de libros fundamentales de la literatura argentina de las últimas cinco décadas, Las otras puertas, El que tiene sed y Crónica de un iniciado, y al creador de revistas literarias que marcaron el rumbo de varias generaciones entre los ‘60 y hasta mediados de los ‘80?
