Entrevista a Quintín [Tercera parte, leer la segunda]
Por P. y P.Z. Fotos: Lucio Ramírez
Como un bonus track, publicamos la última entrega de la entrevista a Quintín. Hablamos de blogs.
¿Leés blogs?
Aleatoriamente, no de manera sistemática. No leo blogs extranjeros: no los tengo. A veces muy perdidamente leo algo. No tengo una buena organización. Así como uno compra los suplementos literarios o tiene como una base de referencia para lo que se publica, no tengo algo equivalente.
¿Qué buscás en los blogs?
Lo mismo que en un texto impreso. Hay que ser muy reaccionario a esta altura, muy imbécil, para pensar como Feinmann o como Horacio González, que los blogs son una forma secundaria, menor, inferior o degradada de la actividad cultural o del ensayo o de lo que sea. Me parece que los blogs tienen entidad por sí mismo.
¿Consumís algún tipo de blogs más que otros? ¿Política, literatura, cine?
Últimamente leo mucho blogs de política porque me angustia la posibilidad de que vivamos treinta años bajo el kirchnerismo. Me tiene realmente preocupado. Entonces leo casi ansiosamente blogs de política, pero no te podría decir qué es lo que leo regularmente.
Me parece que acá no hay demasiados blogs desde el punto de vista cultural: tanto de cine como de literatura, que tengan una producción regular. Que tengan una producción sostenida, que haya muchas cosas para leer. En inglés es distinto. Hay miles de blogs donde la gente escribe y escribe, y en cambio acá no. A pesar de que todo el mundo habla bien de los blogs, los únicos blogs que tienen contenidos son los políticos. De economía, de política, que tienen además una relación concreta con intereses ideológicos.
Los blogs literarios no tienen mucha producción. Al contrario: son perezosos. A pesar de que todo el mundo se queda de lo que dijo González o lo que dijo Feinmann, la gente es reticente a escribir para los blogs. Me parece que todo el mundo sigue teniendo la superstición del papel. Por ejemplo, El interpretador era una revista interesante, pero nunca se animaron a convertirse en un blog. Era igual a una revista en papel, pero que se publicaba en línea. Lo cual me parece una tontería: la idea del blog que permite la actualización permanente, que no hay que esperar a tal día para sacar todo el sumario junto… Sacar una revista online de ese tipo me parece una idea completamente académica, anticuada, deudora de la concepción Feinmann. “Como el blog es una cosa menor, entonces tengo que hacer como si hiciera una revista”. Y que haya una revista como Otra parte que no se pueda leer online me parece que es una idiotez. ¿Qué quieren hacer? ¿Vender tres revistas más?
Todavía los blogs no han explotado. Nosotros tratamos de mantener un blog actualizado; no hay muchos que tengan una producción permanente.
Es mucho más interesante escribir un artículo libre, del tamaño que uno quiera, que escribir mil caracteres para una publicación. Tiene que ver también con la miseria: cómo vas a escribir si no te pagan. Supersticiones que yo escuché cuando empecé a ejercer el periodismo. “Gratis no trabajo”. Los periodistas ganan muy mal, corren riesgos de desaparecer, no se pueden comprar libros. Pero eso no se arregla cobrando 20 pesos para escribir en cualquier parte.
Creo que los blogs están en deuda. Qué sé yo: Link es un tipo que tiene un blog más o menos activo. Ha cultivado una práctica de escribir en un blog. Es de los pocos.
¿Nación Apache?
Es una mezcolanza de cosas. Yo lo veo muy académico, muy pesado en sus textos. Muy dirigido a un determinado público. No me parece un blog para un público en general. Eso es una distinción que hay que hacer en todo esto. Yo siempre traté de escribir o de ver las cosas que están orientadas no a un especialista, si no a un público en general. Tal vez ese público no exista más.
El Amante no estaba orientada ni a los profesionales del cine ni a los académicos si no a un espectador interesado en el cine o en leer algo sobre el cine. Yo las intervenciones literarias las pienso en ese sentido. Cuando veo 72 notas al pie sobre un artículo de la literatura o 50 referencias al mundillo de la literatura, me parece menos interesante.
Hay cosas interesantes en Nación Apache, de todos modos. También es de los pocos que tiene material, una actualización más o menos importante. Después no sé. No hay tantos.
¿Por qué arrancaste un blog?
Yo empecé a escribir en internet en Los trabajos Prácticos. Escribía ahí porque quería un lugar donde escribir. Me acuerdo que tenía una columna en Los Trabajos Prácticos que se llamaba “Asilo político”: lo llamé a Raffo que organizaba todo esto y le dije “necesito un lugar para escribir”. Me dijo que escribiera lo que quisiera y le pedí una columna que se llamara “Asilo político”: no tenía dónde escribir. En esa época todavía no estaba en Perfil.
Ahí escribí un montón de cosas, cubrí el mundial de fútbol. Hice cosas extraordinarias, no por el contenido, sino por la libertad. La posibilidad de cubrir todos los partidos de fútbol: eso hubiera sido imposible en un medio gráfico. Escribí mis primeros artículos sobre literatura, escribí mis primeros panfletos políticos, cosa que nadie me hubiera publicado.
Después se cerró, ahora volvió, pero el cierre duró un par de años. Entonces como me quedé sin dónde escribir pensamos en hacer ese espacio. A esta altura hacer otra revista es muy pesado. Además creo que el problema que tienen las revistas hoy es que no tienen suficientes contribuyentes. Que no hay una cantidad de gente dispuesta a dar su esfuerzo y tiempo para escribir gratis. En una revista se escribe gratis o por muy poco dinero. El blog, en ese sentido, para decirlo de una manera vulgar, como medio de expresión en fantástico.
Una ventaja de compartir el blog con Flavia es que yo creo que no es bueno un blog demasiado personal, porque es como encontrarse siempre con la misma persona. Hay blogs donde yo iría más seguido si no fueran de la misma persona, es un poco promiscuo. Que haya distintas voces. Tampoco que haya 50 y que sea como Nación Apache, que haya 50 tipos que no tengan personalidad, pero sí que sea algo intermedio. Como una conversación con varias personas.
Además el blog nuestro tiene como un perfil editorial, está pensado como un medio, tiene una continuidad, las cosas están relacionadas, tratamos de mantener cierta unidad, yo creo que es una manera de hacer una revista sin hacer una revista.
Es uno de los blogs que le da más importancia a los comentaristas.
Para mí los comentarios hacen una diferencia extraordinaria respecto de otros medios, y son extraordinariamente valiosos, con las dificultades que tiene tener todos los días comentaristas que vienen a decir todos los días “puto, puto, puto”, ese tipo de agresiones y de violencias. Para mí hay como un arte de moderar los comentarios –un arte que desconozco–, me gustaría tener en mayor medida de coordinar las discusiones.
A mí me dan mucha bronca los blogs que cierran los comentarios, prácticamente los únicos blogs que aceptan comentarios son los de política. Ahora Parece que la gente no quiere ser contradicha, no quiere entrar en discusiones. Los blogs de literatura no tienen comentarios. Son dogmáticos. Imitación de Página/12, el único diario que no admite comentarios, parte del estilo kirchnerista: intervenir brutalmente, dogmáticamente y violentamente y gritarte en la oreja, y no darte posibilidad de responder.
Me parece que hay algo democrático –no sólo en un sentido banal–. Ha habido comentarios extraordinarios en nuestro blog, comentarios de muchísimo valor. Mucha gente sigue el blog por eso: más por los comentarios que por lo que decimos nosotros.
Pero te sulfura un poco.
Todos los días querés matar a alguien, pero también es un aprendizaje. Vas a un blog americano y son todos muy cuidadosos, políticamente correctos. Acá todo es mucho más brutal y salvaje. Pero bueno, funciona de todos modos. Hay como una sinergia positiva en la mecánica de los comentarios. Hay algo vivo.
¿Les sirvió qué se haya ido Abraham?
Nos dio más personalidad. Había una incompatibilidad de intereses muy grande. Al principio no parecía haberla. No teníamos los mismos objetivos. O sea: convivíamos en un lugar, pero es como ciertas alianzas políticas [Risas] que uno no entiende bien cuál es el propósito. Pero tampoco fue una pelea esencial.
Pero desde el momento que se va Abraham hay una apertura con nuevos colaboradores, incluso con comentaristas.
Sí, Abraham tenía una actitud muy represiva con respecto a los comentaristas. No quería ser contradicho, le molestaba mucho. Eso permitió que alguna gente se pudiera soltar un poco. O que admitiéramos colaboradores que tenían un interés personal y no una gran importancia académica. Era un blog más rígido el que hacíamos con Tomás. Yo me enojo, puteo, pero no tengo una actitud de decir que hay que “sostener el nivel”. El blog también es de los lectores, si uno no entiende eso no entiende lo que es un blog. No es como un programa de radio donde uno hace un monólogo para que los oyentes lo oigan. El blog tiene una cosa de convivencia, de abrir un espacio a los demás.


Quintín es un comentarista muy intelectual, aquí un ejemplo:
http://omargenovese.wordpress.com/2009/01/03/asuntos-externos-e-internos/#comment-15398
los blogs ya explotaron y ya se pincharon
demasiados blogs existentes, se evoluciona hacia algún tipo de unificación
Estimados amigos:
No, los blogs no se pincharon. De hecho, hoy a menudo pueden leerse artículos, opiniones, entrevistas y apreciaciones más interesantes en los blogs que en los grandes medios.
Estoy de acuerdo con una sentencia de Quintín: los blogs son un espacio magnífico de libertad. Y no me refiero sólo a libertad en sentido filosófico, sino a las dimensiones del escrito, por ejemplo. Los que trabajamos en los medios sabemos eso perfectamente, por eso todo periodista que se precie tiene su blog personal.
Sólo me preocupa una cosa. Cuando comencé a trabajar en un diario había entre el hecho noticioso y el lector veinte o treinta personas (periodista, editor, fotógrafo, revelador de fotografía, tipeador, corrector, armador, linopista, cajista, etc). Ahora con los blogs sólo hay una. Desaparecieron como por arte de magia categorías enteras de trabajo. Esto es inevitable, se llama “revolución tecnológica”. Pero, ¿es bueno?
Mis respetos
G.B.
PD: Muy buen reportaje.
Lo de cualquier boludo tiene un blog, es cierto… ya que es un medio para supuestos intelectuales le muestren las peluzas de sus ombligos al mundo… hay pocas, las menos, infinitesimales opciones, quizás, de blogs que valgan la pena ya que si sus dueños sabrían más de diseño web desarrollarían sitios de la ostia… los menos están muy bien escritos… la mayoría son una basofía que tara el lenguaje y la manera de escribir de los lectores… leer porquerías SIEMPRE te atrofia el cerebro…
No entiendo, no saben acaso que pueden bloquear el IP de los que escriben solo para insultar.
La libertad de expresión por cualquier medio me parece válida. Todo lo que sucede en el mundo, sucede por algo, algún motivo, alguna necesidad…lo que sea, y si hoy son blogs, mañana evolucionarán para ser otra cosa. Pero rescato eso, la búsqueda constante, la evolución permanente del ser humano y el medio en que vive. Yo no puedo juzgar si algo está bien o mal, tan sólo es, y es la diversidad lo que enriquece.
Las editoriales son mierda del mercado. El blog te permite concretar un vínculo directo con el lector sin pasar por ellas y a pesar de todas las limitaciones que una tiene para hallar a esos lectores. Yo tengo mi blog y me la banco…
Coincido totalmente con lo que dice Quintín sobre la actitud represiva de Abraham, LLP se ha transformado en un espacio donde se dan interesantes discusiones, por el contrario el blog de Abraham es un antro de obsecuentes.