Por Luis Diego Fernández
Iniciar una columna de manera autobiográfica no suele ser muy feliz, y quizá sea visto como un ejercicio de autoindulgencia. Pero es lo que haré -después de todo, la filosofía es un ejercicio sobre la experiencia propia.
Producto de mi reciente viaje al país del norte -New York y California- mi mente se disparó hacia los conceptos forjados por la tradición de los Estados Unidos. Por ello voy a escribir sobre filosofía norteamericana.


