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Archive for 29/12/08

los padres de sherezade

Juan Terranova leyó Los padres de Sherezade y le resultó un libro indiferente. No coincidimos con su opinión, pero igual lo referimos. Pasen y lean, y saquen sus propias conclusiones:

Leo la excelente reseña que hizo Diego Vecino para Crítica sobre Los padres de Sherezade de Daniel Guebel y me siento interpelado. Había hojeado el libro, pero no estaba de ánimo para ese aire entre fabuloso y decadente que proponía. La reseña, sin embargo, me devolvió al asunto y me fuerza, de alguna manera, a dar mi versión. ¿Por qué? Digamos que se trata de un desafío. Es simple argumentar por qué un libro no te gusta, y es más difícil ya decir por qué un libro te gusta, pero lo realmente complicado es explicar por qué un libro te resulta indiferente.

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Ranking semanal

Lo más vendido la semana pasada:

recorre los campos azules

  1. Recorre los campos azules, Claire Keegan
    Eterna Cadencia
  2. Los detectives salvajes, Roberto Bolaño
    Anagrama
  3. El chino, Henning Mankell
    Tusquets
  4. Llamadas telefónicas, Roberto Bolaño
    Anagrama
  5. Cómo ser buenos, Nick Hornby
    Anagrama
  6. Llamadas de Amsterdan, Juan Villoro
    Interzona
  7. Los padres de Sherezade, Daniel Guebel
    Eterna Cadencia
  8. The Palermo Manifesto, Esteban Schmidt
    Emecé
  9. Espejos, Eduardo Galeano
    Siglo XXI
  10. El discurso vacío, Mario Levrero
    Interzona

[Ver el ranking anterior].

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Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Cuarta y última parte. [Leer la tercera parte]

la novela luminosa #2

Luis Chitarroni: Pero es muy increíble también cómo absorbe cada uno de los temas. Porque el tema de la beca Guggenheim, uno podría pensar que si alguien lo agarra, lo banaliza inmediatamente o lo convierte en un acto de pleitesía un poco asqueroso, ¿no? Pero él sabe tratarlo, como vos decís, como si fuera un libro de autoayuda, de bálsamo, que le devuelve la posibilidad de escribir acerca de la imposibilidad de escribir.

Damián Tabarovsky: Ese “Gracias, Señor Guggenheim”, extraordinario. ¿Quiénes habrán sido los padrinos de Levrero para la Beca Guggenheim?

Luis Chitarroni: Es una buena pregunta.

[Intervención del público]: El habla en la novela de alguien que lo presenta, que lo postula en el ’78.

Damián Tabarovsky: Son cuatro los que lo tienen que presentar.

[Intervención del público]: Una pregunta. Yo la novela no la leí, pero la abrí al azar y apareció una frase que decía que a él le gustaría quedarse en la cama y no levantarse más. Le gustaría hacer lo que hizo Onetti: quedarse en la cama y no levantarse más. Pero la única diferencia es que Onetti tenía quien lo cuide. Parecería que ahí hay una especie de antagonismo implícito, ¿no?  “Onetti puede hacer esto porque tiene quién lo cuide, a mí no me cuida nadie”.

[Intervención del público]: Me parece que la gran diferencia es el humor. Lo que lo distingue a Onetti de Levrero es el sentido del humor. Levrero es una persona con sentido del humor, a Onetti no me lo imagino con una carcajada.

Damián Tabarovsky: Salvo que son uruguayos, no los pondría en una serie a Onetti y a Levrero.

Luis Chitarroni: Salvo por ese placer horizontal. No sé si cabría Levrero con esa agüita de Onetti que era siempre un whiscacho, ¿no? Como el que tengo aquí. Es rara también esa lucidez de Levrero, aunque uno encuentra también en escritores como Osvaldo Lamborghini -quien uno sabía que estaba escribiendo probablemente con muchas pastillas encima y con mucho alcohol- una sobriedad esencial cuando escriben, ¿no?

Pero también en este libro hay una cuestión del coleccionismo, el coleccionismo de literatura policial, sobre todo de la literatura que supuestamente los escritores no leen, y de ese raro prodigio que es Rosa Chacel. Curiosamente menciona, para mí, lo menos interesante de Rosa Chacel. Rosa Chacel tiene un libro que se llama Icada, Nevda, Diada, que para mí es uno de los cuentos más increíbles que se haya escrito en español. No lo recuerdo claramente pero es como que hay una asociación de lingüistas que sólo pueden producir el término cero, y el término cero a su vez, produce, estas tres palabras, que son “icada, nevda, diada”. Es un libro acerca de la generación de la palabra, como creo que La novela luminosa es. Porque creo que un hombre que estaba acostumbrado a la rutina de sequía, de poco estímulo, por lo menos de Levrero, generar una página u obligarse a escribir una página tiene también eso de generación de la palabra…

A mí me hizo acordar -perdoná por la referencia-, porque el tema de La novela luminosa es también el tema de muchas primeras novelas. Me hizo acordar a la primera novela de Damián Tabarovsky, que se llama Fotos movidas, que trata de este tema.

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