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Posts Tagged ‘Mario Bellatin’

Ranking semanal

El inclasificable nuevo libro de Mario Bellatin, lo más llevado de la semana.

libros

Fábula religiosa, poema ilustrado, breve ensayo sobre la escritura, recuerdo fugado: El perro de Fogwill, el libro que el mexicano Mario Bellatin publicó con la editorial uruguaya Criatura, no se ajusta fácilmente a clasificación alguna. Les proponemos que, cuando vengan a la librería, lo hojeen y opinen. Es fácil encontrarlo: está sobre el mostrador de caja. Esta semana, El perro de Fogwill fue el libro más llevado por nuestros clientes; quedó por encima de Born, la investigación de María O’Donnel, que había terminado primera hace siete días, y de Las clases de Hebe Uhart que compiló Liliana Villanueva. El ranking se elabora, como siempre, sin tomar en consideración a los libros de Eterna Cadencia Editora, ya que de haberlos incluido, La forma inicial, de Ricardo Piglia, habría quedado (¡por varios cuerpos!) en el primer lugar.

Estos son los diez libros más vendidos de la semana:

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Presentamos la novedad en narrativa de mayo de nuestra editorial: Los fantamas del masajista de Mario Bellatin.

  • Objeto extraño, multifacético, Los fantasmas del masajista es un relato que explora la relación entre cuerpo y mente, acercándonos primero un relato, luego una serie de fotografías que vuelven a contar la historia inicial, dotando de imagen aquello que antes era sólo discurso.
  • Los límites del cuerpo, su destino después de la muerte, el sentido de cada existencia, atraviesan una narración intensa y lacónica, que al final vuelve a comenzar pero esta vez con fotografías, suerte de fantasmas de una escritura infinita, que desafían lo escrito, dislocan con cada encuadre y extreman la ficción.
  • El Bellatin más experimental en dos facetas complementarias.

los fantasmas del masajistaLos fantasmas del masajista (relato y fotografía)
de Mario Bellatin

En una de sus visitas a una clínica de São Paulo especializada en el tratamiento de personas a las que les falta algún miembro, el narrador conoce la historia de su terapeuta y de su madre, una famosa declamadora que ve precipitarse el final de su carrera debido a una elección desacertada en su repertorio: una canción de Chico Buarque llena de matices que la desconciertan y que termina por lanzarla al vacío. Bellatin construye un relato estremecedor y de belleza perturbadora acerca de los fantasmas del cuerpo y de la mente.

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En mayo, Bellatin

Anticipamos uno de nuestros lanzamientos del mes próximo: Los fantasmas del masajista, de Mario Bellatin.

El fantasma del masajista

En una de sus visitas a una clínica de São Paulo especializada en el tratamiento de personas a las que les falta algún miembro, el narrador conoce la historia de su terapeuta y de su madre, una famosa declamadora que ve precipitarse el final de su carrera debido a una elección desacertada en su repertorio: una canción de Chico Buarque llena de matices que la desconciertan y que termina por lanzarla al vacío.

Bellatin construye un relato estremecedor y de belleza perturbadora acerca de los fantasmas del cuerpo y de la mente. Los límites del cuerpo, su destino después de la muerte, el sentido de cada existencia, atraviesan una narración intensa y lacónica, que al final vuelve a comenzar pero esta vez con fotografías, suerte de fantasmas de una escritura infinita, que desafían lo escrito, dislocan con cada encuadre y extreman la ficción.

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Marlboro light

vagón fumadorFragmento de “Marlboro Light”, de Mario Bellatin. Incluido en Vagón Fumador.

Marlboro Light

El escritor escuchó, como un rumor vago producido a sus espaldas, que no había nada más interesante que consumir un Marlboro de vez en cuando. Ahora lo vemos, aplastado sobre sí mismo, cargando con una edad que no parece corresponderle. Está semidesnudo. Golpeado. Se encuentra en la puerta de un local nocturno y presenta una retorcida postura en apariencia oriental. Todo empezó cuando oyó que se debía fumar un cigarrillo cuando se sintieran ganas de hacerlo. Antes de eso se consideraba un hombre común y corriente. Por eso le llamó la atención un consejo semejante. Hasta ese momento no había experimentado problemas psicológicos mayores. Pensaba que los cigarrillos estaban diseñados para otro tipo de persona, hombres desequilibrados principalmente. Cuando oyó el consejo estaba tomando el sol en una de las terrazas de lo alto de la bahía. Abajo, casi en el borde del horizonte, podían verse algunas embarcaciones. En ciertas épocas podía apreciarse desde allí la peregrinación anual de las ballenas. A pesar de lo majestuoso del paisaje, el escritor puso especial atención al consejo que oía a sus espaldas. Hizo incluso algunas preguntas. Descubrió entonces que los Marlboro eran un producto que cualquiera podía utilizar. Que era posible obtenerlos no solo para solucionar algún problema de índole personal, sino principalmente para experimentar nuevas sensaciones. Nunca antes lo había tenido en cuenta. Quizá porque eran pocas las cosas que verdaderamente le llamaban la atención. Sin embargo, en algunas ocasiones hacía ver a los demás que era agradable encontrarse en terrazas de casas de playa. Pasear en velero. Comer las ostras recién cosechadas que ofrecían ciertos pescadores que se acercaban a venderlas al borde del acantilado. Creyó olvidar aquel consejo –de fumar un Marlboro de vez en cuando– hasta dos semanas después. En ese entonces el escritor se encontraba en su propia casa acompañado de un amigo. Se trataba de un encuentro un tanto forzado. Era lunes. El escritor hubiera preferido acostarse en su cama, ver las noticias y dormir para estar despejado al día siguiente. Pero se le hizo tarde para cancelar la cita. En cierto momento, no sabiendo bien qué tema tocar, le preguntó al amigo si sabía de las propiedades de los Marlboro, y si era cierto que no era un producto diseñado únicamente para personas con problemas. El amigo respondió que no los había probado nunca, pero que ciertos conocidos habían alabado más de una vez sus propiedades. En ese momento nuestro escritor sugirió que salieran a comprar un paquete y que buscaran después un lugar apropiado donde consumirlo. Era difícil. Se trataba de un día muerto, además hacía frío, pero ambos parecían encontrarse realmente aburridos en esa casa. Decidieron salir a la calle.

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