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Posts Tagged ‘Mario Levrero’

Libros inconseguibles, libros agotados, tiradas saqueadas por los lectores. Salvados por la reedición, algunos. Otros, desaparecidos. Los libreros de Buenos Aires cuentan cuáles son los pedidos más insistentes y menos correspondidos en sus estantes.

Por Valeria Tentoni.

Librería

Cada vez que entran a la librería ejemplares de Bajo este sol tremendo, la primera novela de Carlos Busqued, finalista del Premio Herralde 2008 y editada por Anagrama, vuelan. Duran poco y, ni bien se avisa por redes que aparecieron, desaparecen. Otro tanto ocurre, por ejemplo, con Chamamé y Gólgota, de Leonardo Oyola. Los esperados tomos de Salto de página que ingresaron dispararon el ranking de la semana. También, por inconseguibles, aparecen títulos como La vida, instrucciones de uso de Perec, Diccionario jázaro de Milorad Pavić, El idioma de los gatos, de Spencer Holst y todo lo de Primo Levi. En calle Corrientes, Distancia de rescate de Samanta Schweblin también es buscado sin suerte. Salimos a preguntar a otras librerías qué tomos tienen ellos por figuritas difíciles: libros agotados, libros que no fueron reeditados, tiradas saqueadas por los lectores. Y qué últimas reediciones, en ese sentido, resultaron salvadoras. Entre ellas, por caso, resalta el Ferdydurke, esa oda a la inmadurez de Witold Gombrowicz, que El cuenco de plata se encargó de reponer en el mercado después de años de que los lectores penaran por rapiñar algún tomito perdido de Seix Barral.

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Ranking Semanal

“Luke, antes de venir al lado oscuro pasate por Eterna Cadencia”. 

Por Ecman.

darth vader final

El primer puesto se lo lleva El discurso vacío, del gran Mario Levrero, superando por muy poco a Los Topos, de Bruzzone, ambos editados por Mondadori. Un pelín más abajo se ubican Felices los felices, de Yasmina Reza y Flores, de Mario Bellatín. El “libro de Aira de la semana” es Biografía que viene de la manito con Háblame de amores, de Pedro Lemebel. El mundo entero como lugar extraño se ubica en el sexto puesto seguido por Mafalda, historia social y política; Música prosaica, de Marcelo Cohen, y Vendiendo Inglaterra por una libra, librazo de la historia del prog rock inglés.
Buenas noticias para nuestra editorial, ya que esta semana fueron 7 los libros de esta casa que entraron entre los más vendidos.

Los diez más vendidos de la semana:

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Por P.

Tenía pensado dejar de escribir acerca de Levrero, y si podía, también dejar de leerlo por un tiempo. Pero cualquier excusa es buena en lo que a mi respecta para internarme en el mundo del gran Mario, y un comentario a un post de ayer, firmado por Bella-tin, me “forzó” a releer Dejen todo en mis manos, una novelita corta que había leído un par de veces, y a pesar de ello, no recordaba tan bien para poder dar una respuesta a su pregunta, que por otro lado no era tan compleja. Él/ella -a Bella-tin me refiero- afirmaba que con el final de la novela sintió que Levrero le estaba mintiendo. Debo decir que el final me pareció un tanto apurado, bastante irreal para lo que la novela venía contando, por lo que si a eso se refería, coincido con su comentario; el final no me gustó, y también sentí que no era real -no me animo a afirmar que Levrero me mienta, me da miedo que se enoje!

Cuando ayer por la noche agarré Dejen… y hoy la terminé, la leí con el convencimiento que Bella-tin había sentido que Levrero le mentía en toda la novela y ahí sí que no coincidía con nuestro/a comentarista. Creo poder afirmar que en esta novela hay, como en casi todos sus escritos, un Levrero puro y duro. Como en casi toda su obra, la novela está escrita en primera persona, y no tengo ninguna duda que el protagonista -un buen escritor sin éxito- es el mismísimo Mario Levrero, obviamente ficcionado. Podemos ver el pensamiento de Levrero en la primera página, cuando en una reflexión del protagonista, leemos:

Podía habérmelo imaginado, porque sé desde hace unos cuantos años que mis novelas pertenecen a esa clase; buenas, pero…. Los críticos se esfuerzan por clasificar mi literatura como perteneciente a tal o cual categoría, pero los editores son más realistas, y unánimes; hay una sola categoría posible para mi literatura: buena, pero……

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Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Cuarta y última parte. [Leer la tercera parte]

la novela luminosa #2

Luis Chitarroni: Pero es muy increíble también cómo absorbe cada uno de los temas. Porque el tema de la beca Guggenheim, uno podría pensar que si alguien lo agarra, lo banaliza inmediatamente o lo convierte en un acto de pleitesía un poco asqueroso, ¿no? Pero él sabe tratarlo, como vos decís, como si fuera un libro de autoayuda, de bálsamo, que le devuelve la posibilidad de escribir acerca de la imposibilidad de escribir.

Damián Tabarovsky: Ese “Gracias, Señor Guggenheim”, extraordinario. ¿Quiénes habrán sido los padrinos de Levrero para la Beca Guggenheim?

Luis Chitarroni: Es una buena pregunta.

[Intervención del público]: El habla en la novela de alguien que lo presenta, que lo postula en el ’78.

Damián Tabarovsky: Son cuatro los que lo tienen que presentar.

[Intervención del público]: Una pregunta. Yo la novela no la leí, pero la abrí al azar y apareció una frase que decía que a él le gustaría quedarse en la cama y no levantarse más. Le gustaría hacer lo que hizo Onetti: quedarse en la cama y no levantarse más. Pero la única diferencia es que Onetti tenía quien lo cuide. Parecería que ahí hay una especie de antagonismo implícito, ¿no?  “Onetti puede hacer esto porque tiene quién lo cuide, a mí no me cuida nadie”.

[Intervención del público]: Me parece que la gran diferencia es el humor. Lo que lo distingue a Onetti de Levrero es el sentido del humor. Levrero es una persona con sentido del humor, a Onetti no me lo imagino con una carcajada.

Damián Tabarovsky: Salvo que son uruguayos, no los pondría en una serie a Onetti y a Levrero.

Luis Chitarroni: Salvo por ese placer horizontal. No sé si cabría Levrero con esa agüita de Onetti que era siempre un whiscacho, ¿no? Como el que tengo aquí. Es rara también esa lucidez de Levrero, aunque uno encuentra también en escritores como Osvaldo Lamborghini -quien uno sabía que estaba escribiendo probablemente con muchas pastillas encima y con mucho alcohol- una sobriedad esencial cuando escriben, ¿no?

Pero también en este libro hay una cuestión del coleccionismo, el coleccionismo de literatura policial, sobre todo de la literatura que supuestamente los escritores no leen, y de ese raro prodigio que es Rosa Chacel. Curiosamente menciona, para mí, lo menos interesante de Rosa Chacel. Rosa Chacel tiene un libro que se llama Icada, Nevda, Diada, que para mí es uno de los cuentos más increíbles que se haya escrito en español. No lo recuerdo claramente pero es como que hay una asociación de lingüistas que sólo pueden producir el término cero, y el término cero a su vez, produce, estas tres palabras, que son “icada, nevda, diada”. Es un libro acerca de la generación de la palabra, como creo que La novela luminosa es. Porque creo que un hombre que estaba acostumbrado a la rutina de sequía, de poco estímulo, por lo menos de Levrero, generar una página u obligarse a escribir una página tiene también eso de generación de la palabra…

A mí me hizo acordar -perdoná por la referencia-, porque el tema de La novela luminosa es también el tema de muchas primeras novelas. Me hizo acordar a la primera novela de Damián Tabarovsky, que se llama Fotos movidas, que trata de este tema.

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Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. Tercera parte. [Leer la segunda parte]

la novela luminosa #3

Damián Tabarovsky: Pero lo que yo te quiero preguntar, que me llamó mucho la atención, en la página 4 del texto que leí mientras lo leías vos, decís la palabra costumbrista. “Examen costumbrista”. Nunca había escuchado sobre Levrero la palabra costumbrista.

Luis Chitarroni: Yo creo que en eso tiene el gran peso, y el bello peso, de la tradición costumbrista uruguaya, de la que no se aparta ni Felisberto. Hay un libro de Felisberto que para mí es extraordinaria, que es Por los tiempos de Clemente Collins, que es una semblanza costumbrista. Que después uno podría pensar que en Felisberto ocurre lo contrario, que él le da una dimensión fantástica a lo que es un registro de escritor de semblanzas, de reseñas, ¿no?

Damián Tabarovsky: Vos sabés que es increíble lo que estás diciendo, o por ahí lo sabías, pero Gandolfo, que lo trató mucho, dice que ese era uno de los libros favoritos de Levrero.

Luis Chitarroni: ¡Qué bueno! No lo sabía. Ahí cuenta una cosa absolutamente maravillosa, que solo la percepción de Felisberto puede transmitir y es un cuento corto en muy pocos renglones. El dice que Clemente Collins, su profesor de piano, que era negro, dormía con la ropa puesta. Entonces él llega una mañana temprano a la casa y ve que tiene los zapatos resplandecientes y piensa “qué noche terrible habrá tenido Clemente Collins”. Porque esos zapatos se los han lustrado evidentemente las sábanas. [Risas] Pero bueno, esa es la percepción única de Felisberto. Como tiene una percepción también Levrero. Yo no sé si, como se decía antes, un poco peyorativamente, es más retórico.

Damián Tabarovsky: Sí, yo no sé si lo veo a Levrero en esa línea. Sí en otra línea, como a Felisberto y otros, porque hay una excentricidad uruguaya. Hay como un mundo de excéntricos uruguayos.

Luis Chitarroni: ¿No tenés latidos a la noche “¡Quiero ser uruguayo, quiero ser uruguayo!”? “¡Quiero ser oriental!”

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Presentación: La novela luminosa, de Mario Levrero (Mondadori 2008)
Charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky.
Desgrabación: P.Z. [Primera parte]

la novela luminosa 04

(N. del E.: El siguiente texto fue leído por Luis Chitarroni, a quien agradecemos la gentileza de haberlo cedido para aquí lo reproduzcamos)

Mario Levrero: La novela luminosa,
por Luis Chitarroni

Estamos acá para convocar a un gran maestro de la narrativa contemporánea, del que seguramente ustedes sabrán mucho más que yo. Mi relación con sus libros ha sido tan discontinua que ahora, al tener que hablar de esta novela, no se me ocurre una idea central sino muchos planteos. Planteos a los que se llega sigilosamente. Creo que el sigilo es una de las características de Levrero, y que el sigilo de Levrero es algo difícil de definir. Así que nos encontramos con una primera dificultad: ¿cómo aprehender, como ceñir su sigilo?

Bien, digamos que nunca me gustó ese primer verbo, que usé de una manera impulsiva -sin sigilo-. Y nunca me gustó porque pertenece sobre todo al lenguaje de los pedagogos, que lo enfatizan, lo sobrevaloran, lo vulgarizan, todo a la vez. Me temo que, a causa de mi desconfianza, yo nunca pueda, en esos términos, aprehender. Así que me consuelo con decir ceñir.

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Por P.Z.

“Si esta fuera una mesa sobre Bolaño, seguro habrían venido más de 50 personas”. Promediando la charla, Damián Tabarovsky, se animó con una definición sobre el perfil entre perdedor y de culto de Mario Levrero.

la novela luminosa #1

Ayer se presentó en la librería La novela luminosa de Mario Levrero con una charla abierta entre Luis Chitarroni y Damián Tabarovsky. La charla comenzó con media hora de retraso (a las 19.30) empujada en parte por la tolerancia esperable para estos eventos y en parte por la escasa concurrencia. Esto último, que en principio parecía conspirar contra la expectativas, generó un ambiente de intimidad y proximidad, muy agradable. Creo que  se consiguió un diálogo mucho más rico.

Chitarroni comenzó leyendo un texto a modo de disparador un semblante de Levrero. De La novela luminosa afirmó que lleva el costumbrismo al extremo, y que en Levrero se sintetizan los estilos contrapuestos de Kafka y Onetti.

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