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Posts Tagged ‘Samuel Beckett’

San Samuel

Beckett produjo una escritura sagrada para una humanidad sin Dios.

Por Andrés Hax.

Samuel Beckett (Foxrock, Irlanda, 1906 – París, Francia, 1989) pertenece a una categoría aparte de la literatura. Como Franz Kafka y Emily Dickinson, Beckett es un santo secular. En su escritura encarna una versión de la condición humana enfrentada con sus límites: el límite del lenguaje, del cuerpo, del absurdo, de la conciencia. Como los cuadros de Francis Bacon, lo que muestra es un espanto. Pero no es un espanto escandaloso, sino el producto de una lucidez absoluta. Esa es una parte de la santidad de Beckett: su visión (y su representación) del ser humano. Un santo es alguien a quien rezamos, a quien le pedimos ayuda, socorro, paz y luz. Para sus devotos, Beckett obsequia estos bálsamos existenciales. Leer y releer a Beckett a lo largo de una vida se convierte en un proceso litúrgico.

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Una lectura de La apicultura según Samuel Beckett (Edhasa), del francés Martin Page.

Por Valeria Tentoni.

Martin PageUnos chicos, jugando con petardos, incendian los depósitos donde están los archivos de Samuel Beckett: en las tareas de recuperación se encuentra, de modo inesperado, el diario de cierto asistente desconocido del ganador del Nobel de Literatura de 1969 (y del premio que acaban de darle a Ricardo Piglia, aunque a él le tocó compartirlo con Borges). Así lo asegura el Profesor Fabián Avenarius, de la Universidad de Reading, en las palabras de introducción a estas breves entradas con fecha entre el verano y el comienzo del otoño de 1985. El asistente en cuestión es un estudiante de antropología que acaba de llegar a París cuya economía se tambalea tanto que lo encontramos, en la primera escena, contando las monedas para pagarle al librero unos tomos de Tylor y Burckhardt. El librero, quizás enternecido, le ofrece una changa: clasificar los archivos del autor de Final de partida. Coordinan una entrevista para el día siguiente. El chico se perfuma pero el maestro no llega. Mientras se come las uñas, el mozo le dice que tiene un llamado: es el mismísimo Beckett, en su primer sketch de excentricidad, diciéndole que lo contrata por diez días. Y que su primera tarea es la de comprar cajas y un sandwich de pulpo. (más…)

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